Yo, Mi Libertad, Mi Soberanía.

Por Luis David Caro


La libertad es un derecho preexistente a cualquier legislación creada por el hombre, es decir, la libertad no es un derecho que existe porque el legislador nos los haya otorgado. Existe, porque es parte de la naturaleza humana. Nadie está pagando un centavo por mi libertad, como pudiese ocurrir con los "derechos sociales" (vivienda, educación, internet...). Mi derecho a la libertad no depende de la existencia de alguien más, en otras palabras, yo puedo ejercer mi libertad de elegir, sin que el vecino se inmiscuya en mi decisión o sin que exista una intervención que me pueda otorgar el derecho a ser libre. Como también, mi existencia, o no, no coarta el derecho que tienen los demás a ser libres.


Esta no es una columna para expresar si el día sin IVA es beneficioso o perjudicial. Aunque, como liberal, confío más en la capacidad de cada ser humano en la administración de su dinero, que en la administración por parte del Estado, que en definitiva, también son hombres de carne y hueso con sus vicios y virtudes. No es una columna para hablar del COVID-19, eso se lo dejo al conocimiento científico, que por cierto, expertos como Johan Giesecke, dicen que, debemos retomar a la normalidad y proteger solo a grupos de riesgo [1]. Es más bien, una columna para hablar sobre el derecho a la libertad y para expresar que cada individuo ejerce soberanía sobre su libertad.


La libertad que tiene cada hombre no es un derecho social. Yo no comparto mi libertad, si así lo he decidido. La libertad de los hombres no le pertenece a los sindicatos, a las iglesias, a los grupos empresariales, a los partidos políticos, a mis vecinos, a mis amigos o al Estado; la libertad, es propiedad de cada hombre y se ejerce de manera individual. Me sorprende cómo una medida política, como lo es la del día sin IVA, conlleva a algunos hombres a hacerse con superioridad moral para decir a los demás qué hacer y qué no hacer, es más, hasta se hacen con la autoridad de ejercer soberanía sobre la libertad de los demás. Es del todo tipo hipócrita y arrogante llamar a los demás "estúpidos", "idiotas", "brutos" y todo tipo de apelativo descalificativo hacia aquellos hombres que han decidido ejercer su libertad.


Es la tiranía de la opinión pública, como pensó alguna vez, John Stuart Mill. Tiranía que incluso, puede ser peor que la tiranía ejercida por el Estado. Lo peor es que, quiénes la han ejercido, en algún momento de su vida han expresado que se le respete su derecho a la libertad de elegir, de amar, de pensar, de ser, etc. Que incongruencia, buscar libertades para que cada quién se acueste con quien quiera, fume y consuma lo que quiera, pero cómo levantan un muro y el camino a la servidumbre a la libertad de mercado y a la libertad que tiene cada consumidor. Incluso, poco empático, para quienes tienen que pagar arriendos, nóminas, poner pan sobre la mesa, o, sostener al Estado con impuestos para que gire subsidios, sí, eso que a más de uno le gusta.


¡Qué mezquinos! Aquellos que buscan ejercer sus libertades, mientras le solicitan a gritos y hasta con rabia a Papá Estado que vigile, controle, coaccione y oprima a los demás porque bajo su arrogancia piensan que ellos son los únicos que pueden hacerse responsables de sus actos, mientras que piensan que los demás no pueden ser responsables de las consecuencias de sus actos. De hecho, todo acto de libertad conlleva dosis de responsabilidad, porque cada decisión trae consigo una consecuencia.


Quienes defendemos la libertad, lo hacemos para que cada individuo la ejerza, no para que el Estado ni cualquier otro individuo se haga con el derecho de ejercerla por mi. El Estado fue creado desde sus inicios para cumplir función de árbitro, es decir, si un individuo menoscaba tu libertad, ahí ha de estar el Estado para hacer justicia. El Estado no fue creado para administrar, como si fuese un gotero, el derecho natural que tienen los hombres a ser libres.


Como dijo alguna vez Alexis De Tocqueville, en los tiempos en los que vivimos, debemos estar inclinados a adorar la libertad, no por partes, no por pedazos, no a veces, no a conveniencia, porque cuando menoscabamos la libertad del otro también se menoscaba nuestra libertad. Es por eso que, es mejor que "dejen hacer y dejen pasar", que tener complejo de timbre, reclamando a Papá Estado que haga y elija por nosotros, para que al final termine oprimiendonos.



[1] Giesecke, J. [Swarna Bharat Party]. (2020) Swedish scientist Johan Giesecke asks Australia how it plans to lift its lockdown without deaths [Archivo video]. Recuperado https://www.youtube.com/watch?v=2SdUmsMLW0o&feature=youtu.be



Luis David Caro, es estudiante de Ciencias Políticas de la universidad Pontificia Bolivariana. Ex miembro del Foro Penal Venezolano. Columnista de opinión.

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