Un país de propietarios

Por: Mario Felipe Daza Pérez

Lo que requiere Colombia verdaderamente es ser un “país de propietarios”. Se necesita es que cada quien sea dueño de su propio destino, como de lo que posee. Ya decía Gustave Moinari que hablar de “Propiedad Privada” es un término redundante, debido a que “Propiedad Pública” es un oxímoron, ya que toda propiedad legítima se entiende como “Privada”. Entonces si la Propiedad no es Privada, es “Robada”.

Mises en su texto de la Acción Humana en el capitulo 24 enfatiza que la “Propiedad Privada” es un mecanismo humano. Es importante destacar su importancia en la historia de la humanidad. Desde el comienzo, los habitantes se apropiaron de lo que hoy se llama “Propiedad” pero poco a poco fuimos siendo despojados de nuestros dominios debido a la “expropiación” esto en cumplimiento a una “función social”.

Somos conscientes que hemos caído en la trampa del “mercantilismo” (crony capitalism) en creer que estamos ante un “país de propietarios” cuando la gran parte de lo que tenemos lo quita él mismo que lo da (por ejemplo la DIAN y la UGPP son socias mayoritarias de nuestras empresas o bien de los honorarios nuestros ingresos -rentas-). Ya lo decía Maurice Hauriou (en contraposición a la versión de León Duguit): “No es función del Estado perseguir el lucro ni crear la riqueza”, esto determina que somos los individuos los que estamos determinados a detentar nuestros propios ingresos, no el Estado.

En un libro escrito por Hernando de Soto (El Misterio del Capital) había comentado que sin un “titulo de propiedad” los pobres seguirían siendo marginados, por ello es que en su país, haya conformado con indígenas nativos amazónicos una formalización de la propiedad. La mayoría de estos carecían de un titulo traslaticio de dominio, esto lo motivó para que tuvieran no solo acceso a una vivienda sino también una fuente de valor. Colombia para que sea considerado un “país de propietarios” debe gestionar un Proyecto de Ley sobre Titularidad de Propiedad que fomente el desarrollo económico y la riqueza.

Como defensor del liberalismo (o libertarismo si se quiere) por antonomasia respaldamos la “Propiedad” porque lo es casi todo junto con el “Rule of law”. No nos podemos quedar cruzados de brazos cuando de crear empresas, generar títulos de predios se trata. Si revisamos la noción de “Estado Social de Derecho” tal cual como se visualiza en nuestro ordenamiento jurídico no es de bienvenida la definición de “Propiedad” ya que asegura que todo lo que poseamos y seamos propietarios quede a merced de la “función social y ecológica”, lo cual genera inseguridad jurídica. Revisando la historia tenemos que esta idea fue concebida por León Duguit puesta en práctica en nuestro país con la reforma constitucional de 1936 en deterioro a la libertad económica seguida desde la Constitución de 1863 que bien se distinguia por su talante liberal.

En conclusión, si queremos soluciones reales necesitamos privatizar. El subsuelo, los bosques, selvas, ríos, si no es así todo aquello que sea “publico” está llamado a “la tragedia de los comunes” en palabras de Elinor Ostrom. Fomentar la riqueza a traves de titulaciones se genera producción, mayor libertad económica, confianza inversionista y desarrollo en contra de esos costos sociales, ambientales, externalidades negativas y de escasez de recursos que puede generarse a traves la socialización “o democratización” de la propiedad. En suma, la privatización es el mantenimiento de nuestros derechos que una vez los padres fundadores de la patria liberal (Olimpo) quisieron en 1863 y que hoy está en duda debido a la “crisis liberticida” existente.



Mario Daza es Asesor y divulgador jurídico, especialista en Derecho Administrativo. Magister en Derecho Público y en Derecho del Estado y miembro del consejo académico de Libertank