Sector Entretenimiento y COVID-19

Por Ricardo Peláez


Con este escrito quiero manifestar mi apoyo a las decisiones tomadas para mitigar el riesgo del COVID-19 por parte del Presidente de la República Iván Duque. Como empresario soy consciente de las enormes dificultades que esta coyuntura trae para el país, los retos económicos y la complejidad de las decisiones que a diario se deben tomar, no solo desde el gobierno nacional sino también desde la empresa privada, pues el tiempo en cuarentena se ha extendido de manera prolongada poniendo a prueba a los empresarios y obligándolos a tomar medidas drásticas. Esta circunstancia nos llama entonces a ser parte de la solución y no del problema, sin embargo, muchas de las medidas no se encuentran a nuestro alcance y por esto debemos manifestar al gobierno la necesidad de soluciones más oportunas.


Una mirada pragmática consideraría como la mejor solución, la posibilidad de apalancarse y endeudarse difiriendo costos en el largo plazo. Y la pregunta sería ¿Quiénes y cómo se endeudan? Al final y aún con ayudas de gran trascendencia como el subsidio a la nómina, sea hace importante recalcar que en Colombia el 81% del recaudo por impuestos directos lo generan las empresas y que además y como bien lo mencionaba Margaret Thatcher: “El Estado no tiene más dinero que el dinero que las personas ganan por sí mismas y para sí mismas. Si el Estado quiere gastar más dinero sólo puede hacerlo, endeudando tus ahorros o aumentando tus impuestos. No es correcto pensar que alguien lo pagará. No hay dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”. Una parte del endeudamiento ya está siendo solicitado por las empresas por los canales tradicionales (bancos). Pero para esta ocasión las políticas públicas y las medidas tradicionales son insuficientes para una realidad inverosímil. Es aquí donde el gobierno se juega su gestión en la capacidad de aportar soluciones por fuera de la banca, pues es quien está llamado a flexibilizar las políticas y transferir esa liquidez necesaria al mercado de múltiples maneras y de todas las formas posibles para no dejar morir el tejido empresarial, pues ya que cuando algo está muerto no existe una segunda oportunidad de revivirlo.


También debemos ser conscientes de que somos un país agobiado por la corrupción y es de estrategas saber cuáles son las falencias propias para hackearlas y ser de una vez, más eficiente. Es aquí en donde hago la invitación al Gobierno Nacional para activar aquellos mecanismos que transfieren liquidez a las compañías de forma inmediata y durante el largo periodo de recuperación, eliminando a su vez a los intermediarios y aludiendo también al esfuerzo propio de cada contribuyente. Cuando hablo de eliminar intermediarios, hablo de los tributos que pagan las compañías directamente al gobierno. Si evitamos que salgan de la empresa para nunca volver en forma de alivio o regresen en una menor cuantía a causa de ineficiencias y de corrupción, entonces estaríamos hablando de eficiencia crediticia o eficiencia en subsidios. Esto entre otras, también premia a los que están acostumbrados a pagar al fisco ya que quienes no lo hacen, no estarían percibiendo la ayuda y es más que justo su desaparición y no estoy hablando de la informalidad, estoy hablando de los “tramposos”.

Sugiero actuar sobre los siguientes tributos que las compañías pagan al estado, pues son la conexión más directa entre empresa y estado, hablo de legislar sobre; pensión, ARL, seguridad social, IPO consumo, renta, IVA y prediales. La forma y el punto exacto es de análisis técnico del gobierno, pero su modificación generaría efectos inmediatos y oportunos. Aquí también se da una relación de proporciones, quién genera más empleados obtiene un alivio correspondiente, quien factura más, obtiene más alivio, más que justo, está aportando a la reactivación y está siendo eficiente. Aquí más que nunca cobra relevancia la teoría de Darwin y la selección natural. Debemos confiar en la capacidad de las compañías para reinventarse y sobrevivir. Pero no lo podrán hacer si las aniquilamos. El gobierno debe entender que son ellas las que generan el tributo necesario para la operación estatal. Sin estos socios la pobreza circulante es inminente.


Ahora, este alivio solo nos permitirá ser más livianos, falta la segunda parte de la ecuación, la necesidad de producir. Es aquí donde promuevo el uso del sentido común de nuestros dirigentes, no podemos ver las actividades “sociales” como una caja negra y oscura, esa categoría tiene tanto de ancho como de largo y se nos debe permitir operar como todas las industrias, operar con políticas de salubridad. Si en un metro podemos tener una silla libre entre cada pasajero, también se puede para ir a cine, al estadio, a un concierto o a un restaurante. Si tenemos regiones COVID Free, ¿por qué esperar? ¿Por qué algunos departamentos y ciudades deben ir al ritmo del más lento o del más desjuiciado? Si existe una industria que todos los días debe apelar a su creatividad y debe imaginar cada evento con variables completamente diferentes, es el entretenimiento, confiemos en este conocimiento y en que podemos ofrecer espacios adecuados para operar a la par de los demás sectores. No hay necesidad de dejar a esta industria en el olvido para regresar a ella cuando no quede nada, más aún, si representa el gran slogan del Plan de Desarrollo Nacional, y mal que bien aporta a la salud pública al empleo y al turismo por medio de la generación del 3% del PIB del país.


Esta es una solicitud de alivio y proactividad y no de asistencialismo, gran diferencia en lo que debemos esperar del Estado en estos momentos. Con que nos estimulen la capacidad para trabajar y salir adelante, y se nos permita luchar por sobrevivir en franca lid a esta circunstancia histórica, podemos decir que estaríamos sintiendo el apoyo estatal para levantarnos a soñar en el futuro generando más empleo y transformando el país.


Presidente de la República, Gobernadores y alcaldes, sin la cultura y el entretenimiento, podríamos tener más muertos y más familias destruidas que por el mismo COVID-19. Estaremos prestos para trabajar de la mano por nuestro país. Pongan a este sector a prueba, se sorprenderán de su responsabilidad, capacidades, y de la alegría con la que contagiaremos a cada colombiano para salir adelante ante este reto histórico. Estamos listos para construir la historia, no dejar que nos derrote y hacer de Colombia un mejor país.


Con amor por el entretenimiento y mi país.



Ricardo Peláez Restrepo, es cofundador y CEO de D Groupe. Negociador internacional de Eafit, especialista en mercadeo, con estudios de negocios de entretenimiento, medios y deportes en el Harvard Business School. Hace parte del comité estratégico de LIBERTANK.

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