Minería consciente en el mundo

La minería consciente y responsable está en auge en el mundo. Cada vez más países y empresas mineras la exigen, la practican o la incorporan en sus proyectos. Este modelo busca que la minería sea beneficiosa para las economías, que mejore la vida de las comunidades locales y que respete el medio ambiente de los países productores, especialmente en algunas de las regiones más pobres del mundo, además de permitir que las empresas mineras sean rentables para sus accionistas.


La presión y las expectativas de los consumidores en general y de numerosos gobiernos, organizaciones internacionales, centros de pensamiento y de estudio, asociaciones empresariales, ONG y fundaciones privadas están llevando a que los grandes proyectos y explotaciones mineras se realicen de forma responsable.


Hay países como Finlandia, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos en los que todos o casi todos sus proyectos de extracción minera se realizan de forma consciente y responsable, al tiempo que países como Chile, México, Botsuana, Sudáfrica, Perú y Colombia, están en ese camino. Así lo mide y lo compara el índice de minería responsable 2020 que analiza a una gran cantidad de empresas del sector que extraen alrededor del 25% de los minerales en el mundo y que elabora anualmente la organización suiza, Responsible Mining Foundation, dedicada a promover las mejores prácticas mineras. Se estudian y comparan, en cada proyecto minero, 73 indicadores individuales, distribuidos en seis áreas temáticas:


1. Desarrollo económico: Se mide “el grado en que las empresas tienen en cuenta las prioridades de desarrollo nacional y el papel que pueden desempeñar en el fomento de la capacidad de los países productores para suministrar bienes y servicios para las actividades de las minas y promover aptitudes y conocimientos aplicables en otros sectores de la economía”.


2. Conducta empresarial: Se evalúa “el grado en que las empresas han instaurado compromisos y sistemas para evitar comportamientos poco éticos, y vigilar, divulgar y combatir cualquier problema ético que surja, además de publicar información clave sobre las finanzas y la gobernanza corporativas”.


3. Gestión del ciclo de vida: Se estima “la medida en que las empresas tienen en cuenta cuestiones económicas, medioambientales sociales y de gobernanza desde la fase inicial de su participación en una operación minera hasta la venta o el cierre, y planifican la viabilidad de la fase posterior al cierre desde el comienzo, a fin de gestionar de manera óptima las repercusiones que puede tener sobre los trabajadores, las comunidades, el medio ambiente y las economías”.


4. Bienestar comunitario: Se analiza “el grado en que las empresas cuentan con políticas y sistemas para respetar los derechos humanos, evaluar, gestionar, supervisar y reparar sus impactos socioeconómicos y garantizar una participación sustancial de los grupos de partes interesadas locales, incluidos los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes, los niños, las personas con discapacidad y mineros que se dedican a la minería artesanal y a pequeña escala”.


5. Condiciones de trabajo: Se evalúa “la forma en que las empresas garantizan el respeto de esos derechos, y la eliminación de malas prácticas laborales”.


6. Responsabilidad medioambiental: Se examina “el grado en que las empresas están cumpliendo sus responsabilidades de prevenir, evitar, mitigar y gestionar de manera sistemática sus impactos sobre, entre otros aspectos, la calidad del aire, la calidad del agua, la cantidad de agua y la biodiversidad, así como en lo referente a sus emisiones de gases de efecto invernadero, ruidos y vibraciones resultantes de sus actividades”.


Los resultados de este índice demuestran que la minería responsable es realista y se puede conseguir. El citado índice de minería responsable puede servir como guía práctica para exigir que, tanto los proyectos mineros que se están desarrollando como los que se esperan desarrollar, se ajusten a las mejores prácticas de la industria, aprendiendo e intercambiando experiencias exitosas que nos beneficien a todos. Ese es el camino sensato, equilibrado y responsable del desarrollo minero en el mundo y en países como Colombia, no el de la prohibición o la restricción estricta, ni tampoco el de la permisividad irresponsable.


Imagen del Eden Project en Cornualles Inglaterra, un parque mediambiental de 50 hectáreas, anteriormente funcionaba una cantera. La empresa de la cantera le dejó este proyecto a la comunidad y al medioambiente.

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