Los peligros de la renta básica universal en Colombia


Ante la crisis económica generada por la pandemia del coronavirus o COVID 19, algunos analistas y políticos están proponiendo la idea recurrente de una renta básica universal para Colombia, a pesar de haber sido un fracaso en países como Finlandia y de haber sido negada por los votantes suizos en 2016.



¿Qué es eso de la renta básica universal (RBU)? Es una remuneración o un ingreso otorgado por el estado a todos los ciudadanos y residentes de un país de forma incondicional, por el sólo hecho de existir.


¿Por qué algo así sería peligroso para Colombia? Hay, entre otras, 3 razones fundamentales para ello:


La primera es que la RBU desvincula la producción de la remuneración, porque hace que los ingresos que las personas reciben dejen de ser proporcionados, directa o indirectamente, por los consumidores cuando eligen libremente un producto o un servicio valioso para ellos. De esta manera, parte de las rentas o de los ingresos de las personas, dejarían de estar vinculados a la generación de algo valioso para los demás, pasando a recibir un ingreso sólo por vivir en un país, aunque trabaje o no. Esta es una clara distorsión al mercado.


De ahí viene el problema ético fundamental de la renta básica universal: Significa que los que trabajan y producen estarían obligados a hacerlo para poderle pagar la renta básica a los que no lo hacen o no lo quieren hacer. Esto es una forma de trabajo forzado. Es quitarles a unos lo que se han ganado honestamente con su esfuerzo y su trabajo, o sea su propiedad, para dárselo a otros que no lo hacen o no lo quieren hacer.


La renta básica que debemos exigir los ciudadanos es que no nos quiten nuestro dinero y nuestra propiedad. Que el gobierno, o sea los políticos y los burócratas del estado, saquen las manos de nuestros bolsillos. Aunque lo hagan con las mejores intenciones, como el propósito loable y bondadoso de ayudar a los demás. La solidaridad y la caridad son valores muy importantes que hay que estimular y aplaudir, pero cuando se hace de forma forzosa, con la coacción del estado, pierde su valor, se vuelve un robo. No todo lo que es éticamente bueno, se debe imponer por la fuerza, porque deja de ser moralmente valioso.


El segundo problema de la RBU son sus costos, claramente imposibles de financiar en un país como Colombia, que acumula un endeudamiento y un déficit fiscal creciente.


El tercer problema de la RBU es que destruye los incentivos para que la gente más pobre y los desempleados escapen de su situación y del asistencialismo de los subsidios estatales.


Así, en general, la RBU no es buena ni desde un punto de vista económico ni desde un punto de vista moral.


No obstante, se podría llegar a justificar la RBU como un mal menor, siempre y cuando existiera la opción de que se pudiesen desmontar todos los demás subsidios y programas estatales, privatizando y liberalizando totalmente la salud, la vivienda y los servicios públicos, a cambio de que el estado nos diese a todos una RBU para que cada uno de nosotros la gastemos como queramos, en lugar de obligarnos a mantener, con nuestros impuestos y con endeudamiento general, burocracias costosas, ineficientes y generalmente corruptas.


Ahora bien, también hay otras opciones intermedias como la que se podría llamar renta subsidiaria de subsistencia, la cual propuso el premio Nobel de economía austríaco, Friedrich A. Hayek (uno de los referentes intelectuales que tenemos en el centro de pensamiento LIBERTANK), cuando en su famosa obra de 1944, Camino de servidumbre, dijo lo siguiente:


“… es indudable que un mínimo de alimento, albergue y vestido, suficiente para preservar la salud y la capacidad de trabajo, puede asegurarse a todos. (…) No existe tampoco razón alguna para que el estado no asista a los individuos cuando tratan de precaverse de aquellos azares comunes de la vida contra los cuales, por su incertidumbre, pocas personas están en condiciones de hacerlo por sí mismas”. (Hayek, Friedrich, (1944), Camino de servidumbre, Alianza Editorial, Madrid, págs. 158-159).


También Hayek, trató esta alternativa en su gran obra, de 1960, Los fundamentos de la libertad, pero sólo restringida a quienes demuestren necesitarla, en los siguientes términos:


“Garantizar una renta mínima para todos aquellos que se hallen en dificultades presupone que ese mínimo únicamente se proporciona a quienes prueben necesitarlo (…) La crítica absolutamente irracional a esta condicionalidad es que todos deben recibir asistencia con independencia de su situación de necesidad para evitar que nadie se sienta inferior a nadie (…) Pero no existe ningún principio de justicia que, en el marco de una sociedad libre, confiera un derecho no disuasivo y no discrecional a una ayuda independiente de la necesidad”. (Hayek, Friedrich, (1960), Los fundamentos de la libertad, Unión Editorial, Madrid, 1978, págs. 406 y 407).


Luego Hayek, en el volumen 2 de su obra, de 1976, Derecho, legislación y libertad, dice:


“No existe razón alguna para que, en una sociedad libre, el gobierno deje de asegurar a todos la oportuna protección contra la miseria garantizándoles un mínimo de ingresos; o para que deje de fijar un nivel de ingresos por debajo del cual nadie debería caer. Establecer esta seguridad contra el extremo infortunio no puede menos que redundar en beneficio de todos. Puede considerarse, en otras palabras, evidente deber moral el prestar asistencia, en una sociedad organizada, a quienes no son capaces de velar por sí mismos”. (Hayek, Friedrich, (1976), Derecho, legislación y libertad, volumen 2 El espejismo de la justicia social, Unión Editorial, Madrid, 1979, pág. 152).


Ideas parecidas expresa el también premio Nobel de economía, Milton Friedman, en el libro que escribió con su esposa, Rose Friedman, titulado: Libre para elegir, al proponer un impuesto negativo sobre la renta, que consiste en la asignación estatal de una cantidad de dinero que tendría como receptores a todas las personas cuyo nivel de renta no alcance un mínimo que habría que determinar.


Así pues, esta renta subsidiaria de subsistencia no sería universal ni incondicional, como la RBU, sino limitada a aquellas personas incapaces de prosperar por sí mismas en el marco de un mercado libre o predominantemente libre, no en el mercado hiperregulado y muy intervenido por el estado y los políticos que tenemos en Colombia. Para llegar a esta alternativa, primero habría que liberalizar mucho más la economía y bajar bastante los impuestos a todos, incentivando la solidaridad y la caridad privada. Luego, si quedan personas inempleables y muy vulnerables, se podría asignar una renta estatal subsidiaria temporal. Esto sería plenamente compatible con una verdadera economía capitalista de libre mercado, como la que necesita Colombia urgentemente para superar la crisis, derrotar la pobreza y avanzar hacia el desarrollo y el éxito.



Juan David García Vidal, es abogado, con maestrías en derecho económico y negocios internacionales en la universidad de Georgetwon y en relaciones internacionales en la Universidad Externado y el Instituto de Estudios Políticos de Paris. Ha trabajado en el Banco Mundial, ha sido catedrático en la Universidad EAFIT, actualmente es conferencista, asesor jurídico y director académico de LIBERTANK.

©2020 por LIBERTANK.