La pobre clase media

Por Pablo Jaramillo Vasco


Colombia es mayoritariamente un país de clase media. Y es uno de los países que más la ha fortalecido en los últimos años al sacar muchas personas de la pobreza, gracias a los buenos promedios de crecimiento económico de las últimas décadas. Un país con una clase media predominante, es un país con una economía dinámica y vibrante. La clase media mantiene una alta demanda de productos y servicios que mueven toda la economía, no en vano muchas estrategias comerciales de grandes marcas se enfocan principalmente en este sector de la economía.


El reto entonces en una economía sana es mantener una clase media vigorosa y cada vez más grande, que logre que muchas personas salgan de la pobreza y pasen a engrosarla. Por el contrario, lo peor que puede ocurrirle a una economía, es tener una clase media empobrecida y desganada en el gasto.


Ante la emergencia provocada por la pandemia, las prioridades en las políticas de estado han ido prioritariamente enfocadas a salvar vidas y atender a la población más vulnerable. Eso es lo correcto.


Grandes empresas se han solidarizado con la situación y han aportado importantes sumas al fortalecimiento del sistema de salud, mercados, víveres y además el sostenimiento de millonarias nominas a pesar de no estar percibiendo ingresos por estos días.


El gobierno nacional ha hecho lo suyo a través de mecanismos de ayudas sociales que ya tenía bien establecidos como “familias en acción” o “jóvenes en acción”, lo cual permite llegar de manera muy efectiva a los beneficiarios.


En ciudades como Bogotá y Medellín, donde sus gobernantes se adelantaron por unos días a la medida nacional, la economía ya viene funcionando al mínimo de sus capacidades por casi un mes completo y aún faltan once días más para esta primera etapa. Para muchos hubo un frenón en seco.


La clase media en Colombia la conforman peluqueros, panaderos, contadores, tenderos, obreros, conductores, mensajeros, etc. Millones de trabajadores independientes que hoy están sin ingresos, que tienen sus negocios cerrados, que tienen deudas al haber montado su negocio, que deben pagar arriendo, seguro, impuestos, que deben mercar y algunos además tienen uno, dos, tres empleados o más, a los que deben pagarles sus salarios.


La pobre clase media está hoy abandonada. Un mes después de comenzada la cuarentena, no hay quién abogue por ella. Están a merced de los bancos comerciales que no ven en la clase media un buen cliente para el crédito en estos momentos, pues una buena parte de ella no tiene ahorros (o se los está teniendo que gastar) ni patrimonio, lo cual es una alerta para las estrictas áreas de riesgo de los bancos.


Haberle tirado los bancos a la clase media como salvavidas es como soltarle los perros bravos a alguien que se invita a pasar a la casa. Por estos días se han aumentado los riesgos para los bancos, pues muchos clientes están dejando de pagarles y lo que menos querrán es abrirle la puerta a un “fulano” que representa más riesgos. Eso lo han dejado claro con sus acciones que ha despertado miles de quejas.


Los bancos no han estado a la altura del reto. Le están cerrando la puerta en la cara a la gente. Así es imposible que vuelva a haber liquidez en la economía.


Bien recordaba por estos días el expresidente Pastrana, sobre la difícil situación económica que le tocó sortear a su administración en 1998 y que incluyó el recate del sector financiero por parte de millones de colombianos mediante la imposición del gravamen del 2x1.000 (hoy 4x1.000).


Hoy alguien debe abogar por la clase media para no dejar que se empobrezca. Los bancos serían los menos interesados en tener una economía débil, pero no están haciendo mucho por evitarlo. Están temerosos y amarrados. El gobierno nacional ha anunciado algunas medidas que aún no se ven aplicadas en la realidad, mientras tanto, la clase media resiste con sus últimos alientos.


Que alguien haga algo.



Pablo Jaramillo Vasco, es administrador de negocios internacionales, máster en gobierno y gestión pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Empresario y actualmente es el director administrativo de LIBERTANK.

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