Editorial: Invitación a las cajas de compensación

En Colombia existen 43 cajas de compensación familiar que cumplen una labor social importante y administran millonarios recursos. Le brindan a los trabajadores bienestar y desarrollo a través de la gestión de actividades sociales, recreativas, culturales y deportivas de sus afiliados y familiares. 


Quizá pocos sepan que las cajas de compensación cumplen más de 60 años en funcionamiento en Colombia. Sus inicios se remontan al año 1954, cuando unos empresarios antioqueños comenzaron a otorgar un subsidio económico por cada hijo que tuvieran sus trabajadores. Luego, en 1957 la junta militar que presidía el país en ese entonces, lo decretó como un aporte obligatorio.


Hoy, las cajas de compensación administran alrededor de 7 billones de Pesos anuales, provenientes de los aportes correspondientes al 4% de las nóminas de 679.503 empresas de todo el país. Para que tengan una referencia, este monto es poco más que el presupuesto aprobado en Medellín para el año 2020 (5,6 billones) o la mitad de lo que costaría la primera línea del metro de Bogotá (14 billones). Desde libertank vemos en las cajas de compensación una oportunidad para ayudar a las empresas a sortear esta díficil situación.


Hasta la fecha, desde Asocajas (agremiación que las congrega a casi todas), han dispuesto unas ayudas (no es un programa creado para esta coyuntura) para los cesantes, es decir, para los trabajadores que pierden sus empleos. Estas ayudas constan de 2 salarios mínimos a ser pagados durante 3 meses, es decir $585.202 Pesos mensuales por desempleado.


El cesante puede encontrar otras alternativas para obtener recursos que le permitan enfrentar esta crisis, por un lado puede recurrir a sus cesantías, y por otro lado los más vulnerables pueden acudir a las ayudas que ofrece el gobierno nacional. Quienes cada vez encuentran más puertas cerradas son muchas micro, pequeñas y medianas empresas, que no están pudiendo acceder a los créditos anunciados por el gobierno nacional, al encontrar innumerables trabas por parte de los bancos comerciales. En estos momentos de crisis de liquidez, las cajas de compensación podrían ser de gran ayuda para muchas empresas, su apoyo económico debería ir encaminado a ayudar a pagar sus nóminas y mantener empleos. En estos momentos de crisis, una importante ayuda social es garantizar salarios y evitar la destrucción de empleos.


Creemos entonces, que una gran forma de contribuir en estos momentos por parte de las cajas de compensación es ayudando a pagar directamente un porcentaje de las nóminas de las empresas de sus afiliados, quienes al fin y al cabo, han sido las que han financiado su sostenimiento por décadas. Este pago sería fácil de retribuir, pues ya hay una base de datos de los aportantes y sus empleadores y el monto podría establecerse de acuerdo a los aportes de cada empleador en los últimos 12 meses.


En estos días de cuarentena, las cajas de compensación han disminuido la realización de actividades lúdicas, recreativas, culturales y deportivas, por lo cual cuentan con algunos recursos . Algunas, incluso, gracias a la ley 920 de 2004, pueden ejercer actividades financieras, lo cual les ha traído recursos adicionales por los rendimientos en la colocación de estos recursos a través de créditos u otras actividades del sector financiero.


Invitamos a todas las cajas de compensación del país a ir más allá, a proponer soluciones, a ayudar a los miles de empresarios que las financian y hoy las necesitan. En este momento de crisis deben tener un papel protagónico en la ayuda a tantas empresas que necesitan atención para no caer en la quiebra y poder sostener sus negocios en pie con todo su capital productivo.


Sin empresa, no hay empleados y por ende tampoco cajas de compensación.


libertank

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