Filantropía: ayudar es un deber cívico

Por Sergio Escobar


La solidaridad es un sentimiento que aflora en Colombia con facilidad cuando ocurren tragedias naturales y humanas. Los colombianos, con su generosidad, siempre están dispuestos a acompañar causas en beneficio de la comunidad afectada.


Normalmente, las personas y sociedades solventes entregan donaciones a través de instrumentos como fundaciones familiares o empresariales; apoyan privadamente a personas cercanas, parientes, trabajadores con recursos no reembolsables o en especie. Y está bien, pero como se dice en el medio empresarial, es un negocio spot, único y concluyente. No tiene vigencia en el tiempo ni es expansivo.


Según el World Giving índex, una medición mundial de donaciones, Colombia no está bien posicionada: 88 de 144. Es un tema cultural porque falta educar a la persona desde joven en el concepto de la solidaridad, de la participación en comunidad y eso que vivimos en sociedad. No somos ermitaños. Y también económico porque nuestro aparato productivo no se ha desarrollado adecuadamente por factores internos y externos que han impedido crear más riqueza. Las grandes fortunas de hace 50 años son prácticamente las mismas en el 2020.


Nuestra sociedad se caracteriza por ser sobreviviente, unos mejor que otros; y una gran parte, sostenida por el Estado que no da abasto con el continuo crecimiento de la población.


En cambio, la filantropía, en no pocas ocasiones, se confunde con la caridad. Y nada más erróneo que entenderlo así. La filantropía es una acción individual o colectiva que tiene el poder de involucrar a otros actores de la sociedad para un bien común extendido en el tiempo.


La filantropía existente en Colombia ha aportado poco al país. Hay muchos casos excepcionales donde empresarios que forjaron parte de ese comercio e industria que vitaliza al país ven sus legados en fundaciones, museos, hospitales, teatros, centros educativos y hasta parques recreativos. Todo suma, pero podría ser mejor. La filantropía no es una donación, es un apoyo impersonal para un proyecto que hacen individuos u organizaciones de manera permanente. Un ejemplo cercano y conocido es de las universidades en los Estados Unidos, donde cerca del 85% de su funcionamiento, son fondeadas por recursos filantrópicos provenientes de personas naturales, empresas y sociedades varias. Igual sucede con ONGs, y Centros de pensamiento que funcionan con apoyo de la filantropía para invertir en investigaciones y trabajos de campo que aportan a la sociedad.


En Colombia, no pasa igual. En el caso particular de los Centros de Pensamiento, según el The Global Go To Think Tank index 2019 de la universidad de Pennsylvania, muestra al país lejos de tener esta cultura. Países como Brasil, México y Argentina, nos superan en número de instituciones y de actividades. La entidad nacional que más se destaca es FEDESARROLLO.


Recientemente, solo en Medellín, en los últimos meses, se han creado algunos Centros de pensamiento como Libertank @LIBERTANK y MEDELLIN GLOBAL -Centro de Estudios Internacionales Estratégicos -Ceie- @MGCeie con objetivos distintos, pero con interés en apoyar a la comunidad local, regional y por ende al país. Sea la oportunidad para mirar este tipo de emprendimiento y apoyarles a madurar en el tiempo. También es un deber cívico.

Sergio Escobar, es diplomático de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, especializado en Relaciones Internacionales en Italia y Brasil y realizó estudios de derecho en la Universidad Javeriana. Ha sido funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia en planta interna y en el exterior como México, Costa Rica, Italia y embajador encargado en Brasil, representando a Colombia en múltiples reuniones bilaterales y multilaterales orientadas al desarrollo y promoción de exportaciones y negocios en foros multilaterales y en diferentes países. También se desempeñó como Director Comercial de las Oficinas Comerciales de Procolombia en México y Costa Rica y Representante de BANCOLDEX en México. Fue Director Ejecutivo de la Agencia de Cooperación e Inversión Internacional de Medellín.

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