Editorial: El coronavirus y la tentación autoritaria

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus no sólo amenaza la vida y la salud de las personas, sino también sus libertades individuales, empezando por las económicas. En medio del reclamo general para que los gobiernos “hagan algo” respecto a la expansión galopante de la pandemia, muchos políticos han encontrado el pretexto perfecto para ampliar sus poderes.

Por eso, desde libertank, hacemos un llamado para que esta crisis no sea usada por los gobernantes como forma de limitación indefinida de las libertades, que implique acosar y presionar, aún más, a las empresas privadas y a la sociedad civil. Es falso que haya que renunciar a la libertad y ponernos en manos de gobiernos autoritarios para sobrevivir a la crisis. Los ejemplos exitosos de manejo del COVID19 de democracias pluralistas y liberales como Taiwán, Japón, Corea del Sur o Alemania, demuestran que estas crisis se pueden gestionar muy bien, sin llegar a una perfección que no existe, preservando la libertad.

Proponemos diez cosas que NO deberían hacer los estados o las autoridades gubernamentales en esta crisis, porque serían contraproducentes, alejándonos del modelo exitoso de democracia pluralista y economía de libre mercado que necesitamos para ser una mejor sociedad.


1. Mentir u ocultar información: Debemos exigirles a nuestras autoridades representativas que nos digan toda la verdad, por dura y dolorosa que sea. Que sean autocríticos, francos, abiertos, responsables y transparentes. Hay que rechazar toda forma de manipulación informativa.


2. Cuarentenas muy largas: Estas restricciones se pueden justificar en una primera fase de máximo un mes, con alguna prorroga especial y corta, para detectar a los contagiados, hacer pruebas masivas y preparar a los hospitales y al sistema de salud en general. Pero si se prolonga demasiado, especialmente en países con tanta pobreza e informalidad como Colombia, terminará generando hambre desorden, y más debilidad institucional. Hay que salvar la economía, o sea el trabajo y el sustento de la gente, como medio para garantizar la vida y la salud.


3. Controles de precios: Son remedios perores que la enfermedad, como dijimos en un artículo. Poner topes máximos a los precios de determinados productos o fijarlos artificialmente, solo produce desabastecimiento y mercados negros.


4. Restringir el comercio internacional: Es una tentación de los gobiernos en tiempos de crisis cerrar el comercio con el resto del mundo, lo cual sólo prolongaría y agravaría la crisis. Fue lo que sucedió con las políticas proteccionistas de Estados Unidos luego de la crisis de 1929, convirtiéndola en una depresión económica mundial. La globalización y el libre comercio son aliados para superar la crisis, no enemigos.


5. Aumentar el gasto público, crear nuevas entidades o más burocracia: Los únicos gastos que se justifican en la actual situación son los de salud y seguridad, todos los demás deberían bajar y se deberían suprimir multitud de entidades inútiles y costosas.


6. Incrementar las tarifas y crear nuevos impuestos: Lo que se necesita es bajar impuestos para estimular la liquidez de las empresas, los trabajadores independientes y las familias. Se deberían suspender y eliminar varios impuestos, como forma de compensación por los daños causados ante la parálisis forzada del trabajo y la producción. 


7. Nacionalizar empresas y/o rescatar a las que no generaban valor antes de la crisis: Los recursos públicos son escasos, el estado solo debe ayudar y siempre mediante el estimulo del crédito y beneficios tributarios a aquellas empresas que generaban valor antes de la crisis y posiblemente lo seguirán haciendo después. Adicionalmente, el estado empresario, aviador o banquero, es un desastre total, que abre las puertas para la corrupción, la ineficiencia y la politización. Lo que el estado debería permitir es más competencia y más apertura en esos mercados.


8. Establecer una renta básica universal: Esto lo explicamos recientemente en un artículo para libertank. Dar dinero incondicionalmente a todos los habitantes de un país es una pésima idea. Destruye los incentivos para trabajar y salir adelante, es demasiado costoso e impagable para un país endeudado e insolvente como Colombia. Además, crea dependencia del estado y de los políticos, promueve la pereza y genera innumerables distorsiones e injusticias. Es mejor la opción de una renta subsidiaria de subsistencia temporal para los casos extremos de las personas más vulnerables, como lo han propuesto premios Nobel de economía como Hayek y Friedman.


9. Imprimir dinero sin respaldo: Esto nos empobrecería a todos. Sería sentar las bases para una nueva crisis más larga y más dura. Nuestro dinero valdría menos y se generarían distorsiones en los mercados, con burbujas y caídas abruptas, como la que vivimos en Colombia en 1999, o como la gran recesión mundial de 2008. La escuela austriaca de economía, con Mises y Hayek a la cabeza, tienen análisis muy importantes sobre este fenómeno. 


10.  Violar la privacidad: Hay que impedir que los gobernantes utilicen esta crisis como pretexto para aumentar la persecución política, la opresión, la intrusión en nuestras vidas y la violación a la privacidad de las comunicaciones.




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