Desempleo e inactividad: las consecuencias del COVID-19 en el mercado laboral.

La divulgación el 11 de junio de la información sobre inactividad de la Población en Edad de Trabajar arroja alguna luz adicional sobre el tipo de impacto que tuvieron las medidas de distanciamiento sobre el mercado laboral en el mes de abril, y permite complementar las conclusiones que resultaban del informe del mercado laboral divulgado por el DANE a finales de mayo: la caída del empleo afectó ciertamente la tasa de desempleo, elevándola a niveles del 19.8%. Pero su efecto fue parcialmente compensado por un incremento muy importante en la cantidad de personas inactivas, que llevó su promedio trimestral de 14.5 millones en febrero-abril de 2019, a 16.7 millones en el mismo período de 2020. Así, 2.2 millones quedaron inactivas, probablemente de manera transitoria, dedicándose a oficios del hogar (1.5 millones) o a otras actividades (0.7 millones). Una vez pasado el impacto inicial de la cuarentena, esas personas saldrán a buscar trabajo, y muchas de ellas pasarán a ser desempleadas, elevando la tasa de desempleo a niveles superiores al 20%. El presente informe resume las cifras del mercado laboral en el mes de abril.


Cambios coyunturales en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH)


Dada la coyuntura de la cuarentena nacional, el DANE decidió implementar medidas con el fin de garantizar la recolección de datos para la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH).


En cuanto a los mecanismos de recolección, en las áreas rurales se mantuvo la aplicación de encuestas presenciales, y en las zonas urbanas se hizo telefónicamente a los hogares que hacen parte de la muestra. Para los meses de marzo y abril se decidió reducir el número de preguntas de la encuesta de 200 a 39 y esto permitió hacer encuestas telefónicas de no más de 20 minutos y presenciales de 45. Este siguió preguntando por sexo, edad, clasificación laboral, características de ocupados tales como: actividad económica, ramas de ocupación, horas de trabajo, percepción de ingresos, entre otras.


Finalmente, no se alteró el diseño muestral, es decir, que las manzanas definidas en el plan inicial para la recolección de información fueron las mismas que recibieron las llamadas. Durante los meses de marzo y abril no se presentaron estadísticas sobre subempleo, jefes de hogar, tampoco desocupados desagregados por ramas de actividad según CIIU 4, ni datos informalidad.

Resultados abril 2020:


Desempleo


La tasa nacional de desempleo para de mes de abril de 2020 fue de 19.8%, es decir, un aumento de 9.5% con respecto al mismo período del año anterior (10.3%). Para abril del año 2020, el número de desocupados fue de 4.083 mil personas y de 2.524 mil personas en abril de 2019.


La tasa de ocupación fue de 41.6%, disminuyendo 14.2 puntos con respecto a abril de 2019 (55.8%), es decir que, el número de ocupados pasó de 21.896 mil de personas en 2019 a 16.525 mil personas en 2020, es decir que presentó una disminución de 5.371 mil personas. Por su parte, la tasa global de participación se ubicó en 51.8%, 10.4 puntos menor que el año anterior (62.2%).


Para las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desempleo de abril de 2020 fue de 23.5%, es decir un aumento de 12.4 puntos con respecto al mismo período del año anterior (11.1%), la tasa global de participación disminuyó en 11.4 puntos de 65.2% en 2019 a 53.8% en 2020; finalmente la tasa de ocupación disminuyó de 57.9% en abril de 2019 a 41.2% en 2020.



Para el trimestre móvil febrero-abril de 2020, la tasa de desempleo nacional fue 14.6%, lo que significó un aumento de 3.6 con respecto al mismo período del año anterior (11.0%). La tasa global de participación fue de 58.1%, 5 puntos menor a febrero-abril de 2019 (63.1%). Finalmente, la tasa de ocupación disminuyó 6.6% de 56.2% en 2019 a 49.6% en 2020.


En el trimestre móvil febrero-abril de 2020, según 13 ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desempleo fue 15.7%, es decir que aumentó 3.8 puntos con respecto al mismo período del año anterior (11.9%). La tasa global de participación disminuyó a 60.2% en 2020 con respecto a 2019, cuya cifra fue de 65.9%. Finalmente, la tasa de ocupación disminuyó de 58.1% en 2019 a 50.7% en 2020.


Adicionalmente, para febrero-abril de 2020, la tasa de desempleo masculino fue de 11.9%, y la tasa de desempleo femenino fue de 18.4%, con una diferencia de 6.5 puntos porcentuales. Estos mismos indicadores fueron 8.0% y 12.9% respectivamente para 2019.


Según ramas de actividad, para el trimestre móvil febrero-abril de 2020 con respecto al año anterior, las actividades que más restaron a la variación de la población ocupada fueron: comercio y reparación de vehículos que disminuyó -12.2% y contribuyó -2.3%, industrias manufactureras con una disminución de -18.3% y contribución de -2.2%, y actividades artísticas, entretenimiento y recreación con una disminución de -21.2% y contribución de -2.0%. Por otro lado, suministro de electricidad, agua y gas presentó variación positiva de 44.9% y contribución de 0.3%.

Entre las 13 ciudades y áreas metropolitanas trimestre móvil febrero-abril, las que presentaron mayor tasa de desempleo fueron: Neiva con una tasa de desempleo del 25.8%, tasa global de participación del 57.9% y tasa de ocupación del 43.0%; Ibagué con tasa de desempleo de 25.1%, tasa global de participación del 56.4% y tasa de ocupación del 42.2%, finalmente Armenia presentó una tasa de desempleo del 24.1%, tasa global de participación del 52.8% y tasa de ocupación del 40.0%.


Por su parte, las ciudades de menor desempleo fueron Cartagena con tasa de desempleo del 11.7%, tasa global de participación del 52.9% y tasa de ocupación del 46.7%; Barranquilla con una tasa de desempleo del 12.1%, tasa global de participación del 61.7% y tasa de ocupación del 54.2%; finalmente Bucaramanga presentó una tasa de desempleo de 14.0%, tasa global de participación de 63.8% y tasa de ocupación del 54.9%.


Inactividad


Es importante resaltar la diferencia entre desempleado e inactivo económicamente. El desempleado es aquel que, en la semana de referencia, se encontraba sin empleo, buscando trabajo. El económicamente inactivo es aquel que, en la semana de referencia, no participó en la producción de bienes y servicios porque no lo necesitan, no están en capacidad o no tienen interés en hacerlo. En la calificación de inactivos están personas dedicadas a oficios del hogar, estudiantes, pensionados, discapacitados para trabajar, personas que deciden no hacerlo, entre otros.

Para el trimestre móvil febrero-abril de 2020, las personas inactivas fueron 16.657 mil personas lo que representa el 41.9% de la población en edad de trabajar (PET) aumentando 15.1% con respecto al número de personas inactivos en el mismo período para 2019 con 14.467 mil personas. Del total nacional, 6.017 fueron hombres, es decir, el 33.4%, y 10.640 mil fueron mujeres, es decir, el 63.8%. Para febrero-abril de 2020, el 33.4% de los inactivos se encontraba estudiando, el 44.5% dedicado a los oficios del hogar y el 22.1% dedicado a otra actividad.


Comentarios


Según el decreto 770 del 3 de junio, el gobierno adoptará medidas de protección al cesante, medidas alternativas a la jornada laboral, Programa de Apoyo para el Pago de la Prima de Servicios (PAP) y se adopta el programa de auxilio a trabajadores con suspensión contractual en el contexto de la emergencia.


Según el decreto, los individuos que hagan aportes a cajas de compensación familiar podrán recibir un auxilio de aporte a salud y pensiones calculado sobre un salario mínimo. El empleador y empleado podrán acordar la reorganización de turnos de trabajo continuo no mayores a 6 horas al día ni 36 a la semana. Lo anterior con el fin de evitar aglomeraciones en el transporte público.


Será posible también acordar horarios flexibles con el fin de que el trabajador cumpla con sus 48 horas semanales de labor teniendo como mínimo 4 horas continuas y como máximo 10. Al optar por esto, será posible diferir el pago de recargos nocturnos y días festivos hasta el 20 de diciembre, al igual que el pago de la primera prima de servicios.


El PAP constituye un único aporte monetario estatal de $220.000 para los empleadores por cada uno de los trabajadores dependientes que devenguen entre un salario mínimo y un millón de pesos de sueldo y que hayan cotizado en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA).


Con respecto a los datos anteriormente presentados es posible considerar algunos aspectos sobre la coyuntura que ahora vivimos. Se evidencia un aumento del desempleo simultaneo a una notable disminución de la participación en el mercado laboral, esto puede atribuirse al efecto de la cuarentena, ya que pocas personas pudieron salir a buscar trabajo, podríamos hablar así de inactivos forzosos e inferir una mayor cifra de desempleo real. El mayor desempleo se concentró en las ciudades principales y áreas metropolitanas, presentando así una mayor tasa en comparación al total nacional.


En el mes de abril las empresas optaron por distintos mecanismos antes de despedir a sus colaboradores, tales como suspensión de contratos, licencias no remuneradas, vacaciones anticipadas, reducción de jornadas, entre otras. Adicionalmente, es importante tomar en cuenta la incertidumbre que generó la extensión en primera y segunda ocasión de la cuarentena, cambiando así las expectativas de los agentes, quienes al principio pudieron considerarla como medida pasajera.


Otro aspecto para tomar en cuenta es el cambio de medición de la encuesta, la reducción de las preguntas y posibles efectos de cambio de metodología que puedan reflejarse en recolección y procesamiento de los datos.


Nos enfrentamos pues al mayor aumento de la tasa de desempleo en los últimos 20 años y se será necesario retomar la discusión de propuestas de flexibilización laboral tales como contratos por horas, salarios mínimos diferenciales, disminución de costos a la contratación, etc. Gremios como Fenalco han lanzado propuestas en pro de flexibilizar el mercado laboral, con miras a enfrentar la grave crisis de desempleo que ahora vemos. Una tarea importante para el país, que deberá de paso enfrentar los grandes problemas que la crisis del COVID-19 ha puesto de presente en los mercados informales.



María José Bernal Gaviria, es economista, estudiante de la maestría en economía aplicada y miembro del grupo de estudios de coyuntura económica de la universidad EAFIT. Coordinadora nacional de Students for Liberty Colombia.

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