Empresarios: Defendamos las ideas

La imagen desfavorable de la clase empresarial colombiana, según las mediciones de la encuesta Gallup poll de Invamer, sigue estando en el nivel más alto desde hace dos décadas. En la última medición publicada a finales de abril, el 45% de los colombianos tiene una imagen negativa de la empresa privada. Preocupa que casi la mitad de los habitantes tenga una imagen negativa de la empresa privada porque le abre la puerta a los modelos económicos que solo han generado pobreza y desolación, como el socialismo.


Los populistas en Colombia le han hecho creer a muchos que sus problemas y frustraciones son culpa del modelo económico, personajes como Gustavo Petro o Jorge Robledo, han logrado convencer con éxito (las encuestas lo confirman) que el capitalismo es el “coco” causante de todas las tragedias humanas.


La realidad es totalmente opuesta. Según datos del Banco Mundial y el economista Martin Ravallion, mientras en 1820 (finales de la revolución industrial) 94 de cada 100 personas en el mundo vivían en extrema pobreza, en el 2015 solo 10 de cada 100.

Colombia no ha sido ajena a este progreso, según el DANE, mientras en 2002 49 de cada 100 personas vivían en situación de pobreza, en el 2018 27 de cada 100.

Lo mismo ha ocurrido con el ingreso per cápita, según el Banco Mundial mientras en 1960 era de $453 USD (en Colombia de $251 USD), en el 2018 era de $11.300 USD ($6.600 USD en Colombia).


Si revisamos la evidencia, solo encontramos razones para tener una imagen favorable de la clase empresarial y el capitalismo ¿qué pasa entonces?


Algunos empresarios y algunos gremios insisten en que el problema es mala comunicación, consideran que han sido tímidos en contar el impacto que tienen sus negocios en la sociedad, unos hablan de difundir más y mejor sus obras sociales y logros, otros insisten en dejar de hablar de utilidades. En libertank consideramos que la comunicación es solo una parte del problema. Durante esta pandemia la solidaridad de los empresarios ha sido ejemplar, todos los días anuncian en medios de comunicación las millonarias donaciones en dinero y en especie de múltiples empresas, a pesar de las inmensas dificultades que viven a causa de la cuarentena. Hacen videos animados, pautan en redes sociales, publican entrevistas, y aun así la imagen desfavorable sigue en el punto más alto desde que se realiza la Gallup poll (febrero del 2000). Esto demuestra que no es solo un problema de comunicación.


El problema es de fondo y no de forma. Como lo escribimos en la carta abierta a los empresarios, el núcleo de la mala imagen de los empresarios está en la “batalla cultural” o de las ideas. Hay un sector con recursos económicos, organizados y con una estrategia clara y muy eficiente, dedicado a atacar a la iniciativa privada. Hace unas semanas los vimos en Medellín en acción, cuando en pocos días lograron tumbar un concierto innovador que buscaba recaudar recursos para importantes fundaciones.


Hay en la atmósfera una amenaza más fuerte que el COVID-19, que quiebra empresas, produce más pobreza, y hace que más personas se mueran de hambre: los enemigos de la iniciativa privada. Y los estamos dejando ganar la batalla.


Los empresarios de los países exitosos, especialmente anglosajones, han entendido que la libertad económica no es gratis, hay que defenderla, sin descanso, todos los días, sin importar quien sea el gobernante de turno. Los enemigos de la empresa privada trabajan sin descanso, creando una narrativa falsa, convenciendo como mencionamos al inicio, que todos los problemas y frustraciones de las personas son producto del capitalismo. Es por esto, que empresarios de esos países crean, financian y apoyan centros de pensamiento, entidades que se dedican, sin descanso a defender y promover los principios de la libertad económica y más importante, a demostrar con la fuerza de la evidencia, que es la fuerza de la verdad y la razón, por qué el capitalismo ha logrado grandes resultados en materia de bienestar a toda la humanidad, y por el contrario cualquier otro tipo de modelo económico y social, solo ha producido hambre y miseria.


En Colombia, los centros de pensamiento liberales han carecido de financiación incluso antes de la crisis producida por el COVID-19. Mientras el sector que destruye la iniciativa privada recibe millonarios recursos, los que la defendemos operamos con dificultades. Algunos empresarios han creído que su única función es la de generar riqueza, y empleos, ignoran que para operar requieren todo un ecosistema, que se cae si las personas dejan de creer en la empresa privada.


Hemos visto con preocupación como lideres de opinión que en el pasado defendían estas ideas, hoy las atacan y ignorando la evidencia le achacan todos los problemas de la sociedad.

Hoy más que nunca hay que dar la batalla de las ideas, fortalecer los centros de pensamiento, y defender los principios del progreso de la humanidad.


Como muchos, en esta crisis producida por el COVID-19, los centros de pensamiento que defendemos la libre empresa, estamos en cuidados intensivos. Hoy el único ventilador que tenemos es el de la solidaridad, es por esto por lo que continuamos nuestra campaña de donaciones. Desde $30 mil pesos puedes ayudarnos. Te necesitamos.



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