Consideraciones sobre empleo en tiempos de COVID-19

Por Maria José Bernal


La crisis que vertiginosamente se acelera como producto de la pandemia y que, reflejada en la caída de los principales indicadores económicos, va acompañada también por una considerable disminución de los precios del petróleo, por el aumento del precio del dólar y la mayor volatilidad de los mercados, supone un reto enorme para cualquier economía, y especialmente para los mercados laborales.


Los datos de empleo divulgados la pasada semana así lo indican: entre febrero y marzo se perdieron 1.475 mil empleos, que no se reflejaron plenamente en la tasa de desempleo por la caída en la tasa de participación, de 63.2% al 59.2%. Cerca de 1.551 mil personas pasaron de ser activas en el mercado laboral, a formar parte de la población inactiva, pero esta vez, no necesariamente por una decisión personal, sino tal vez por la restricción al trabajo derivada de la pandemia y de las medidas para contenerla.


Y aunque ya se ha empezado a implementar la reactivación inteligente, siguen estando en la discusión pública tres enfoques posibles: el escenario de una cuarentena estricta que con inmensos costos económicos garantice un control mayor para reducir el número de contagios y darle tiempo al sector salud para mejorar su capacidad instalada, con el fin de atender la pandemia. Un segundo escenario contemplaría la posibilidad de levantar las medidas de prevención, eliminando por completo las acciones previamente tomadas.


Y, finalmente, un tercer escenario que avance en lo que el gobierno ha denominado “aislamiento inteligente”, proponiendo entonces extender medidas de aislamiento para mayores de 70 años y grupos de mayor vulnerabilidad frente al virus, al igual que mantener la suspensión de actividades que suponen aglomeraciones como recreación, educación, turismo, entre otros, pero permitiendo a su vez, reactivar el aparato productivo bajo estrictas prácticas de salubridad.


Con una parte importante del aparato productivo paralizado y únicamente bajo el funcionamiento de los sectores que realizan actividades productivas, bien sea porque se consideran industrias vitales de subsistencia (productos de aseo, actividades agrícolas, industrias de alimentos, bienes básicos y sus respectivas cadenas de suministro), o porque han iniciado su proceso de reactivación (como la construcción) será sin embargo difícil hablar de creación de nuevos empleos para los próximos meses. La preocupación inmediata ahora debe ser, por ello, preservar el empleo que ya se tiene, buscando la compensación de ocupados que se dará entre el empleo perdido por quiebras de empresas y específicamente en las industrias como turismo y recreación ahora frenadas cuya recuperación se demorará por más tiempo, con el empleo de las industrias que han iniciado ya su operación, o con las que empiecen a operar en las próximas semanas.

Características del mercado laboral colombiano:


Es importante caracterizar brevemente el mercado laboral colombiano, tanto del lado de la oferta, es decir, los trabajadores que ofrecen sus horas de trabajo, como la demanda, es decir, los empresarios que demandan dicho trabajo.


Oferta laboral


La tasa de desempleo en Colombia aumentó de 10.8% en marzo de 2019 a 12.6% en el mismo período de 2020. Por su parte, la tasa global de participación disminuyó de 63.2% en 2019 a 59.2% en 2020, al igual que la tasa de ocupación, que pasó de 56.4% en marzo de 2019 a 51.7% en marzo de 2020. El desempleo masculino aumentó de 8.4% en 2019 a 10.1% en 2020, y el femenino aumentó de 14.0% en 2019 a 16.1% en 2020.


Para el trimestre móvil enero-marzo 2020, la tasa de desempleo aumentó a 12.6%, con respecto al mismo período del año anterior (11.8%). Las ciudades que registraron mayor tasa de desempleo fueron Quibdó (22.5%), Cúcuta (19.8%) e Ibagué (19.4%). La tasa de desempleo juvenil (14 a 28 años) se ubicó, para el trimestre móvil enero-marzo 2020 en 20.5%, aumentando 1 punto porcentual con respecto al mismo período del año anterior (19.5%).


La oferta laboral colombiana es un tema que requiere mayor profundización, pero de esta se resaltan problemáticas tales como el alto desempleo juvenil, la informalidad y diferencias entre empleo rural y urbano. Adicionalmente, gran parte de la fuerza de trabajo no tiene ningún nivel de estudio o tuvo educación básica primaria y secundaria. Esto, además, afecta los niveles de productividad, lo cual supone inconvenientes para atender la creciente demanda de empleo técnico en los últimos años, cada vez más educado.


Demanda laboral


Ahora bien, por el lado de la demanda de trabajo, Colombia cuenta con 1’223.780 empresas registradas en el Registro Único Empresarial (RUES). Según Confecámaras, durante el 2019 se crearon 309.463 unidades productivas nuevas, donde 75.7% fueron personas naturales y 24.3% personas jurídicas, presentando un aumento del 2.1% con respecto a 2018 donde hubo 303.027 unidades productivas nuevas.


Los sectores que explican este aumento por su variación positiva fueron principalmente servicios (que creció 1.4%, contribuyendo con el 1.5% del crecimiento), comercio (1.5% y 0.5 respectivamente), industria (2.0% y 0.2%) y construcción (1.7% y 0.1%). Por otro lado, los sectores que presentaron variación negativa en creación de empresa para el 2019 fueron extracción (-6.6%), agricultura (-1.5%), y resto (-5.2%).


Dentro del sector servicios, los subsectores con mayor crecimiento fueron peluquería y tratamientos de belleza, actividades de servicios personales, mantenimiento y reparación enseres domésticos, y mantenimiento y reparación de computadores. En el sector comercio, los subsectores con mayor crecimiento fueron comercio al por menor de productos farmacéuticos, comercio al por menor por internet, comercio al por menor de productos agrícolas, y comercio al por menor de bebidas y tabaco. Finalmente, en el sector manufacturero, los subsectores con mayor crecimiento fueron confecciones de prendas de vestir, fabricación de productos metálicos de uso estructural, otros tipos de calzado, y fabricación de muebles.


Según Confecámaras, al clasificar según el valor de sus activos, el conjunto de nuevas unidades productivas en 2019 está constituido en un 99.6% por microempresas, fundadas con un capital menor o igual a 5’000.000 de pesos colombianos, seguido por empresas pequeñas (0.37%) y el restante 0.03% para medianas y grandes empresas. Según el RUES, las empresas con matrículas activas, según tamaño son en su mayoría no determinada (48.26%), microempresas (44.75%), seguido por pequeña empresa (5.23%), mediana (1.33%) y gran empresa (0.43%).

Ahora bien, los sectores que más aportan puestos de trabajo son comercio al por mayor y menor, y vehículos (20.9%), seguido de actividades no homologadas a CIIU4 (15.2%), manufacturas (10.0%) y construcción (8.8%).



Recomendaciones para preservar el empleo:


Como anteriormente se ha mencionado, ahora no es factible pensar en la creación de nuevos puestos de trabajo, a excepción de aquellos que se reubicarán en las industrias de alimentos y bienes vitales, o en los sectores que empiezan a reactivarse. Ya revisados los datos, vemos que la mayoría de las empresas en Colombia son microempresas, constituidas con bajo capital inicial, cosa que indica posiblemente que sean, en su mayoría, negocios de subsistencia. Dichos negocios es poco probable que presenten flujo de caja suficiente como para mantener su nómina y sus gastos fijos. Independientemente de los préstamos que se haya habilitado para empresarios por parte del Estado, es clave entender que los agentes no accederán a ellos con facilidad, dada la incertidumbre sobre el futuro inmediato en términos de ingresos y reactivación de su operación. Esto, especialmente para los sectores turismo, comercio, recreación, entre otros.


Por lo tanto, es importante revisar algunos aspectos regulatorios establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo (CST) con el fin de proponer vías de flexibilización y preservar así, más puestos de trabajo. Algunas posibilidades para considerar son:


-Eliminación de recargos nocturnos, con el fin de incentivar procesos productivos o industriales en la noche y evitar aglomeraciones en el transporte público.


-Considerar los artículos de higiene necesarios para prevenir el contagio del COVD-19 como parte fundamental de los elementos de protección personal (EPP) en el marco del Sistema de Gestión de Salud y Seguridad en el Trabajo (SG-SST), y priorizar su entrega en la dotación por encima de los demás elementos que no hagan parte de los EPP propios de la operación de la empresa.


-Aplazar, reducir o eliminar el pago de parafiscales en los próximos meses.


-Flexibilizar salarios, con el fin de permitir a los empresarios mantener la nómina actual, entendiendo que no están generando ingresos y sirviendo de garantía para los trabajadores la recuperación de su puesto de trabajo una vez se reanuden operaciones.


-Flexibilizar la contratación por horas y hacer posible la asignación de turnos de operación cortos en producción y labores administrativas con el fin de evitar aglomeraciones.


-Las empresas, con el fin de poder reactivarse paralelamente a cuidar la salud, deben ajustarse a trabajar respetando un determinado número de personas por metro cuadrado según sea pertinente para mantener una distancia prudente entre cada uno. Se debe asegurar además que los establecimientos operen a un porcentaje de capacidad adecuado, que evite situaciones de congestión y aglomeración.


-Establecer turnos de atención a clientes en locales que usualmente presenten aglomeraciones como centros comerciales, locales, entre otros.

-Flexibilizar la jornada laboral, compatible a su vez con la contratación por horas.


Conclusiones


Se debe entender la magnitud de la pandemia, las implicaciones en términos de esfuerzo logístico que demanda su atención y las repercusiones en la vida en sociedad como la conocemos. Y, con base en lo anterior, entender la necesidad de extender la medida de cuarentena nacional, como se hizo ya hasta el 25 de mayo para disminuir la velocidad de propagación del virus y potenciar la capacidad del sistema de salud actual.


Pero, por otro lado, es importante caracterizar la economía colombiana y su empleo mayormente informal, la baja capacidad de ahorro, los niveles de pobreza y la imposibilidad de que gran parte de la población para mantenerse en una cuarentena extendida en buenas condiciones. Y el hecho de que el ecosistema empresarial está compuesto mayormente por microempresas que, en muchos casos, son negocios de subsistencia, intensivos en trabajo y no en capital, con bajos niveles de desarrollo tecnológico, cuyos flujos de caja no soportan la supervivencia de la sociedad por más tiempo sin ingresos.


Con base en lo anterior, es importante considerar la crisis económica que representa tener el aparato productivo frenado para un país como Colombia, sacrificando así crecimiento económico, que en últimas significa mejores condiciones de vida para la población, es decir, mayor bienestar.


La flexibilidad del marco regulatorio laboral, si bien no es garantía para preservar el empleo actual, puede ser una excelente herramienta para amortiguar un aumento desbordado del número de desocupados en los próximos meses. Son muchos los sectores cuya reactivación tomará tiempo y que, a su vez, representan la mayor tasa de ocupación, como lo es el comercio y aquellos en los que el país venía creciendo tales como turismo y recreación.

Si bien se han dispuesto créditos para el pago de nómina de las empresas, si estas no tienen certeza de reactivar su operación para generar ingresos futuros, no van a adquirirlos. No van a endeudarse sin garantía de poder pagar en el plazo acordado, preferirán entonces liquidar y despedir a los trabajadores. A medida que contratar personal suponga menos complicaciones, trámites, costos y riesgos regulatorios, las empresas tendrán más confianza para demandar empleo una vez empiecen a reactivar su operación.

Fuentes:

RUES-Registro Único Empresarial

Confecámaras

Fenalco Antioquia

DANE

Banco de la República

ANDI



María José Bernal Gaviria, es economista, estudiante de la maestría en economía aplicada y miembro del grupo de estudios de coyuntura económica de la universidad EAFIT. Coordinadora nacional de Students for Liberty Colombia.

©2020 por LIBERTANK.